¿Te has preguntado alguna vez que quieren las imágenes? Cuando tomas tus cartas del tarot suele ser para responder a tus preguntas… ¿pero alguna vez les has preguntado a ellas qué quieren?
El Tarot es principalmente una expresión visual. Podemos considerarlo un simple juego o un sistema adivinatorio, un portal místico o un reflejo arquetípico… pero lo que es indudable es que las cartas del tarot son imágenes, y este punto expande por sí solo el campo de posibilidades.
El tarot es una serie de láminas, con una estructura codificada. Si bien por qué, para qué y cómo lo utlizamos ha variado enormemente a lo largo de la historia, el tarot siempre ha sido un conjunto de imágenes. Este punto es básico, y como todo lo elemental, su importancia puede obviarse fácilmente.
¿Qué quieren las imágenes? de W.J.T. Mitchell
En su artículo ¿Qué quieren las imágenes? el gran historiador del arte W.J.T. Mitchell propone un análisis tan interesante como revolucionario en el campo de los estudios visuales. En este texto, el autor aborda las imágenes no como «ilustraciones» de algo más, sino como entidades autónomas que tienen su propia «fuerza» y a las cuáles deberíamos preguntarles ¿qué quieres?.
La pregunta que hace Mitchell no es ¿qué quieren decir las imágenes? si no, ¿qué quieren las imágenes?. Este matiz es tan sutil como trascendental. Puede que las imágenes estén aquí para algo más que «revelarnos un mensaje».

¿Qué quieren entonces las imágenes?
Esta pregunta, pues, es especialmente poderosa e intrigante, desplaza el foco de atención de nosotros mismos hacia las imágenes, y nos obliga a ser conscientes del innegable poder que tienen en nuestra existencia.
Las imágenes, quizás, son algo más que portadoras de un mensaje ajeno, y están aquí para reclamar su propia existencia. La imagen quiere ser leída, pero también puede que solo quiera acompañar, o provocar, o ser destruida.
La representación visual suele entenderse como portal hacia otro mundo, puente y vehículo hacia otro universo, pero la propuesta de Mitchell nos obliga a pensarlas como entidades autónomas, sistemas complejos con poder de agencia y de decisión. Las imágenes pueden querer algo que no sabemos, y puede que sus deseos no estén subordinados a los nuestros.
Volviendo al tarot, la próxima vez que saques una carta o que te hagas una tirada, cambia el foco y cambia la pregunta. En vez de preguntarte ¿qué me quieren decir las cartas?, reflexiona ¿qué quieren las cartas?.
Haz la prueba. Toma tu juego de tarot, elige una carta, y pregúntale:
¿Qué quieres?
Ya me cuentas qué tal la experiencia.

