El Tres de Copas en el Tarot de Marsella

La estabilidad y la ascensión emocional son los pilares fundamentales de esta carta. Representa un período de receptividad y generosidad, donde el énfasis recae en lo relacional, pero siempre en sintonía con el yo interior.

Este vínculo interno se simboliza a través de la copa superior, que se eleva y se expande, siendo abrazada y tocada por las flores. Estas flores refuerzan la conexión con la emocionalidad profunda, transformando el movimiento hacia arriba en un gesto de belleza y sensibilidad.

Por otro lado, las dos copas inferiores representan elementos externos de apoyo. Son estables, perennes y proporcionan una base sólida que sustenta el crecimiento emocional de la copa superior. Este contraste resalta el predominio del dorado, que llena la carta de luminosidad, mientras que los focos rojos en las bocas de las copas evocan la imagen del beso y del abrazo. Estos gestos se amplifican en la interacción de las flores que acarician el cuerpo de la copa superior, aportando calidez y conexión.

En conjunto, esta es una carta muy positiva, que refleja un movimiento de expansión. Sin embargo, esta expansión no se dirige exclusivamente hacia el exterior, sino que profundiza hacia el interior. Es una dilatación del mundo interno, que se apoya sólidamente en los elementos del mundo externo.

En este contexto, la introspección se convierte en una fuente de crecimiento espiritual e interior. Induce a una autoconciencia más profunda, tanto en relación con uno mismo como con los demás. Finalmente, esta carta simboliza una mejor comprensión de nuestro lugar en el mundo, armonizando lo interno con lo externo de manera equilibrada y enriquecedora.