El primer paso en la elección de un juego cartas del tarot

Descubre un enfoque liberador del tarot basado en la conexión personal, no en reglas rígidas. Aprende por qué elegir tu primer mazo por intuición, explorar sin dogmas y nutrirte de diversas perspectivas es clave para una relación auténtica con los símbolos. Mi experiencia personal del purismo marsellés a la expansión intuitiva.

Mi primera técnica para acercarse al tarot es, como es evidente, comprarse un mazo. Entonces, ¿cómo hacer una buena elección de un juego de tarot? Para comprar tu primer mazo, lo ideal, desde mi punto de vista, sería no preguntarle a nadie, para evitar influencias y censuras. Uno debe buscar el mazo que lo atraiga: puede ser el de Marsella, el Rider-Waite, o cualquiera de los miles que existen. Si ese es el que nos gusta y con el que conectamos, y viene alguien a decirnos que no es el correcto, que es difícil o que no va por ahí, ahí se corta el flujo natural.

A cualquier persona interesada le diría que simplemente empiece por el juego que primero le llamó la atención. Que experimente con las imágenes. Porque además, ninguna decisión es un ultimátum; podemos conectar primero con un juego y después cambiar a otro.

Hay cosas que uno experimenta por el simple placer de hacerlas, y hay cosas que se hacen para saber que no se quieren volver a hacer. Lo mismo pasa con el tarot.

A medida que avancemos, conoceremos las diferencias y quizás nos quedemos con uno u otro, pero lo importante es que la curiosidad y la espontaneidad no se corten. Puede haber muchísimas razones por las que uno conecta con un mazo y no con otro.

Las opiniones externas, no solo de familiares sino incluso de autoridades, libros o tradiciones que proclaman una única verdad, pueden condicionar en exceso el gusto de uno. Cualquier perspectiva excluyente es limitante; nos inhibe y nos impide disfrutar de la vida en su máximo potencial y posibilidades. Hay cosas que uno experimenta por el simple placer de hacerlas, y hay cosas que se hacen para saber que no se quieren volver a hacer. Lo mismo pasa con el tarot.

En mi caso, yo empecé con el Tarot de Marsella. No sabía nada, no venía de ese mundo. Un día entré a una librería, vi un cofre hermoso con un librito y un juego de cartas, y lo compré por puro impulso, por un flechazo. Me encantó, fue un descubrimiento, aunque no entendía nada. Luego me compré el primer libro de tarot que tuve en mis manos: La vía del Tarot de Jodorowsky. Su escuela es muy purista con el Tarot de Marsella, y durante años seguí esa línea. Pensaba que cualquier otro mazo no era válido, porque mi primer impulso y mi primer libro, que me encantó, me llevaron por ahí. Seguí las palabras de esa autoridad.

Varios años después, ya viviendo en otra ciudad, participé en un taller de tarot intuitivo. Allí, el profesor nos ponía a leer en grupo, guiándonos solo por las imágenes, sin conocimiento previo de simbolismo. Él tenía muchísimos mazos diferentes. A mí el ejercicio me encantó. Y descubrí, en vivo, otros juegos de los que me enamoré y que luego compré. Fue como si, de pronto, se me abriera un mundo de posibilidades que antes, desde la perspectiva purista, no había considerado.

Cuando uno está aprendiendo es muy maleable. Si encuentra una autoridad en un libro o en un profesor, puede asumir esos preceptos sin darse cuenta de que no vienen de uno. Por eso es bueno nutrirse de varias perspectivas, para luego quedarse con la que más resuene o hacer una mezcla. Si nos vamos con la primera, no nos damos la oportunidad de descubrir otras cosas.

A partir de esa experiencia, yo trabajo con cualquier tipo de tarot. Me encantan los que combinan otras tradiciones culturales, como el tarot de los orishas o el de los kamis japoneses. Cualquier soporte que me ayude a conectar con la diversidad humana. Pero esto no me ha hecho abandonar mi estructura principal, que sigue siendo el Tarot de Marsella, el primero que me llamó. Mi respeto por él no me impide disfrutar y conectar con otros mazos.

Una cosa curiosa que me pasa es que, aunque trabajo principalmente con el modelo de Marsella, cuando sueño con cartas de tarot, las imágenes que vienen a mi mente son a menudo las del Rider-Waite. La primera vez que soñé así, la carta que se me presentó claramente fue El Loco, pero no la versión de Marsella, sino la del Rider.

Todo esto lo cuento para ilustrar que no debe haber límites, dogmatismo ni proselitismo en la elección de un mazo. Lo válido es lo que conecte con uno, lo que le hable, lo que sea disfrutable y que venga de la curiosidad, la espontaneidad y la expansión.

Resumen

  1. Elige un mazo que te atraiga.
  2. Conéctate con las imágenes antes de memorizar significados.
  3. Sé consciente de las influencias externas, pero prioriza tu propia percepción.
  4. Experimenta con distintos mazos y estilos para ampliar tu intuición.
  5. Respeta la tradición que te guste, pero no te limites a ella.
  6. Disfruta y explora con curiosidad: el tarot es un viaje personal.

La conclusión central es que la validez de un mazo la determina la conexión personal que te generan las cartas: debe ser algo que te hable, que sea disfrutable y que nazca de la curiosidad y la espontaneidad, no de una imposición externa.