Este artículo explora con profundidad el ejercicio creativo de hacer journaling con la carta de El Colgado y El Arcano sin Nombre, según las indicaciones del programa 22 días de journaling con el tarot.
Un verdadero viaje creativo no transita solo por paisajes luminosos y caminos despejados. A veces, el territorio se oscurece, el suelo parece ceder y nos encontramos suspendidos en un vacío inquietante. Otras, sentimos el llamado imperioso a dejar caer lo que ya no somos, incluso si duele. Este artículo explora ese tramo sagrado y transformador del viaje interior, guiado por dos arquetipos poderosos: El Colgado y El Arcano sin Nombre. No como presagios de desgracia, sino como maestros de una escritura valiente que nace de la pausa forzada y de la liberación radical.
El Colgado: La Sabiduría de la Suspensión
La carta número 12 del Tarot nos presenta una imagen desafiante: una figura colgada cabeza abajo, inmóvil, en un estado de espera que parece eterno. Su mundo está literalmente al revés. La tentación inmediata es leer esto como castigo, como estancamiento paralizante. Pero hay una invitación más profunda: dejar de luchar contra la gravedad de la circunstancia para aprender a ver desde una nueva perspectiva.

El Ejercicio del Reconocimiento Total
El trabajo con El Colgado no es de escape, sino de inmersión total.
Se trata de hacer, con brutal honestidad, “una lista exhaustiva de todas las situaciones que te hacen sentir como El Colgado”. Este no es un acto de victimización, sino de cartografía íntima. Es poner nombre a cada nudo, a cada cuerda invisible que nos sujeta: la expectativa familiar que asfixia, el trabajo que nos tiene atrapados en la inercia, el miedo al futuro que nos paraliza, la relación que nos dejó suspendidos en el duelo.
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Escribir esta lista es un acto de coraje. Es mirar de frente al “suspenso del alma” y decir: “Aquí estoy. Esto es lo que me sostiene en este aire quieto”. La escritura se convierte en el contenedor seguro donde depositamos todo el peso de lo no resuelto. No para ahogarnos en ello, sino para reconocer su textura, su forma y, sobre todo, su presencia real. Este es el primer paso para cualquier liberación posible: saber exactamente de qué estamos hechos los grilletes.
El Arcano sin Nombre: La Escritura como Acto de Extirpación
Tras el reconocimiento profundo de El Colgado, llega la carta número 13: El Arcano sin Nombre. Lejos del fin trágico, representa la transformación no negociable. Es el proceso quirúrgico del alma, la extirpación de lo que debe irse para que algo vivo pueda respirar. Si El Colgado nos ayudó a mapear la pesadumbre, El Arcano sin Nombre nos da las herramientas para desprendernos de ella.
El Ritual Narrativo de la Liberación
Aquí, la escritura adopta un poder casi alquímico. Se nos invita a un ejercicio de visualización activa: “Observa cómo cada uno de esos pesos se desprende suavemente de tu vida. Deshácelos, dilúyelos, apágalos”.
![[Jeu_de_tarot_à_enseignes_[...]Conver_Nicolas_btv1b10537352g_137](https://arkhenatarot.com/wp-content/uploads/2026/01/Jeu_de_tarot_a_enseignes_.Conver_Nicolas_btv1b10537352g_137-538x1024.jpeg)
Este es el momento en el que el journaling trasciende la anotación y se convierte en un ritual narrativo de liberación. Escribimos no para describir, sino para actuar. Las palabras son el viento que arrastra las hojas secas, el fuego que consume lo viejo, la tierra que cubre y transforma. Al describir el proceso de soltar, “¿Cómo se siente tu cuerpo, tu mente, tu corazón al soltar?”, estamos realizando la acción en el plano simbólico, que es donde comienzan todos los cambios profundos.
¿Qué queda cuando lo que nos ataba se va?

El Puente entre la Pausa y el Renacer
El viaje de El Colgado a El Arcano sin Nombre en la escritura es el viaje esencial de cualquier proceso creativo y vital auténtico:
- La Pausa Obligada (El Colgado): Aceptamos el bloqueo, la sequía, la incertidumbre. En lugar de forzar la escritura, escribimos sobre la imposibilidad de escribir. Cartografiamos el pantano.
- El Reconocimiento (La Lista): Identificamos, con precisión quirúrgica, los temas, los miedos y las ataduras que silencian nuestra voz.
- La Liberación Simbólica (La Muerte): Usamos la narrativa para realizar un acto de magia práctica: soltar, quemar, transformar. Escribimos el final para hacerlo real.
- El Vacío Fértil (Lo Que Queda): Nos quedamos en el blanco de la página después de la tormenta, escuchando el nuevo silencio, más ligero, que pide ser llenado con una voz renovada.
Escribir desde este umbral no produce textos cómodos o pulidos. Produce verdades a medias cocidas, heridas abiertas al aire, liberaciones torpes y gloriosas. Pero es en este espacio , entre la suspensión que enseña y la muerte que transfigura, donde la escritura deja de ser un hobby o un deber para convertirse en un acto de sanación y de nacimiento continuo.
La próxima vez que te sientas creativamente colgado, no forces el paso. Suspéndete. Escribe la lista. Y luego, con la misma pluma, escribe el fuego que la reduce a cenizas.




