En una tirada reciente con la pregunta “¿Cómo ganar en claridad?”, me aparecieron tres cartas: La Fuerza, El Enamorado y El Diablo. Lo interesante es que, cada vez que formulo preguntas sobre toma de decisiones, claridad o cómo elegir, El Enamorado se hace presente, como un recordatorio de su vínculo esencial con la toma de decisiones. En esta ocasión, decidí articular la tirada en torno a esta carta central, explorando cómo se relaciona con las otras dos en este proceso.
El Enamorado: la encrucijada del corazón

El Enamorado es, por excelencia, la carta que habla de la toma de decisiones y de los diferentes factores que intervienen en este proceso. En esta imagen, vemos a un personaje central entre dos mujeres: una figura madura, que él observa con la cabeza mientras coloca su mano en su hombro, y otra más joven, que toca su pecho con una mano. Su cuerpo, sin embargo, parece inclinarse hacia esta última. Estas mujeres pueden simbolizar diferentes aspectos del proceso de decisión: lo lógico y racional, representado por la figura madura, y lo emocional e ingenuo, representado por la joven.
Cupido, desde arriba, con su círculo solar, añade una dimensión de fuego y pasión. Este ángel, al que nadie observa conscientemente, apunta su flecha hacia el corazón del personaje central, indicando que el proceso de decisión estará inevitablemente marcado por una fuerza superior y pasional, de la que tal vez no somos plenamente conscientes.
El Enamorado no nos dice qué decisión tomar, pero sí nos recuerda que el acto de decidir debe venir desde un lugar auténtico, desde el corazón. Lo importante no es el camino que elijamos, sino que esa elección esté alineada con nuestra verdad interior.
La Fuerza: el coraje de enfrentarse a uno mismo

Antes de poder decidir con claridad, es necesario conectar con nuestra fuerza interna, representada por La Fuerza. Esta carta nos habla de coraje, valentía y dominio. Aquí, una figura femenina controla a un león, pero no lo hace con violencia, sino con una especie de cercanía íntima, casi afectuosa. El león, que podría parecer aterrador, no ofrece mucha resistencia, confiando en el tacto seguro de la mujer.
La composición visual de esta carta también llama la atención. Los detalles como el pie descalzo tocando la tierra y las uñas pintadas de rojo en los pies y en la mano aluden a una conexión con lo femenino, con la sensualidad y con el autocuidado. Al mismo tiempo, la capa roja y los rayos solares del sombrero sugieren una conexión directa con la energía y la pasión, recordándonos que la fuerza no es simplemente física, sino también emocional y espiritual.
En el contexto de ganar en claridad, La Fuerza nos invita a enfrentarnos a nuestros miedos y reconocerlos sin anularlos. Este león interno o externo no debe ser eliminado, sino integrado como un aliado en nuestro camino. Para ello, es esencial abandonar una postura de víctima o de miedo. La claridad solo se alcanza desde un lugar de confianza interna y empoderamiento.
El Diablo: la liberación de lo reprimido

Finalmente, la tirada concluye con El Diablo, una carta que nos conecta con lo inconsciente, lo creativo y lo oculto. Este arquetipo nos habla de fuerzas incontrolables que solemos temer, pero que, al reconocerlas y liberarlas, se convierten en una fuente de poder transformador. El Diablo no representa necesariamente algo negativo, sino aquello que hemos reprimido: deseos, sueños, impulsos que hemos escondido por miedo al juicio externo o al fracaso.
En el proceso de ganar en claridad, El Diablo nos recuerda que muchas veces la confusión no surge porque no sepamos qué queremos, sino porque no nos damos permiso de querer lo que realmente deseamos. Liberar esas energías reprimidas, aceptar nuestros deseos y actuar en consecuencia es un acto de valentía que nos conduce a la claridad.
Un recorrido de adentro hacia afuera
Si miramos esta tirada en conjunto, el camino hacia la claridad sigue un orden lógico y profundo. Primero, La Fuerza nos pide conectar con nuestra confianza interna y enfrentarnos a nuestros miedos. Luego, El Enamorado nos recuerda decidir desde un lugar auténtico, dejando atrás las influencias externas. Finalmente, El Diablo nos anima a liberar esa energía reprimida y aceptar nuestra versión más auténtica, sin miedo a las cadenas que puedan atarnos.
Ganar en claridad, entonces, no es un proceso externo. No se trata de encontrar respuestas fuera de nosotros, sino de conectar con nuestra fuerza interna, escuchar nuestro corazón y liberar las energías que hemos reprimido por miedo. Solo desde este lugar podemos tomar decisiones auténticas y vivir en alineación con nuestra verdad.




