La Papisa en el Tarot de Marsella

La tranquilidad y el sosiego son los ejes principales de esta carta. Representa una posición de generosidad, intelectualidad y una profunda comprensión tanto del otro como de sí mismo.

En ella se observa un balance entre el rojo y el azul. La emoción explosiva se muestra, pero se regula y se cubre bajo el manto azul del intelecto, que simboliza la paciencia y la tolerancia. La figura se presenta como una Papisa coronada, con una autoridad serena y contenida.

Apenas hay dorado en la carta, lo cual refuerza su carácter sobrio y terrenal. Más que recibir, esta carta se caracteriza por ofrecer, abrir y amplificar. Las cortinas o el velo que enmarcan el trono parecen alas; sin embargo, estas no se elevan, sino que se despliegan hacia los lados, en un gesto de apertura y acogida.

En esta dinámica, la fuerza interior movilizadora que se manifiesta en la carta de La Luna encuentra aquí una exteriorización más serena. El rojo del vestido revela un nivel aún más profundo del ser, que se deja entrever de manera contenida, pero nunca por completo.

Además, la parte superior del manto azul, cerrado sobre el pecho, protege y resguarda, lo que simboliza una apertura regulada. Este proceso es pausado, reflexivo y generoso, pero nunca impulsivo ni dañino, ni para quien ofrece ni para quien recibe.