Geminis, El Sol y Los Enamorados

El nombre del mes de junio se inspira en la diosa latina Juno, esposa y hermana de Júpiter, y reina de los dioses romanos. Juno era la diosa protectora de las mujeres, de los matrimonios y de la fertilidad, y por ello su nombre fue dado a este mes, una época en la que, desde tiempos del Imperio Romano, solían proliferar las bodas y las festividades. Junio se asocia así a la unión, la fecundidad y a una energía vitalizante propia del comienzo del verano.

Desde la astrología, junio inaugura el signo de Géminis, regido por Mercurio, dios del comercio y de las comunicaciones, y planeta de desplazamiento más rápido alrededor del Sol. Géminis remite al juego, la comunicación, la rapidez, la exploración y, sobre todo, a la dualidad. Su nombre significa “gemelo” en latín y suele representarse a través del mito de Cástor y Pólux.

En el Tarot, Géminis suele asociarse con la carta de Los Enamorados. Esta correspondencia se basa principalmente en la idea de dualidad, presente tanto en el signo como en el arcano. Es importante señalar que estas asociaciones entre astrología y tarot no son antiguas, sino relativamente tardías, formuladas sobre todo en el siglo XIX por la Hermetic Order of the Golden Dawn. Aun así, estas lecturas simbólicas se han consolidado y hoy forman parte del lenguaje interpretativo del tarot.

Las representaciones de Los Enamorados varían según el mazo. En los mazos ingleses del siglo XIX y principios del XX, la carta suele mostrar a una pareja ya unida, evocando de forma directa el matrimonio. En cambio, en el Tarot de Marsella, la unión aún no ha tenido lugar: la escena se centra en un personaje masculino que debe elegir entre dos mujeres. De ahí que en este tipo de tarot la carta se llame L’Amoureux, en singular, mientras que en versiones posteriores aparezca como The Lovers, en plural.

Desde este punto de vista, la asociación de Géminis con Los Enamorados resulta especialmente coherente con el Tarot de Marsella, donde el énfasis está puesto en la elección, la dualidad y el intercambio. Sin embargo, la imagen de la pareja ya conformada, propia de los mazos más tardíos, dialoga de manera más directa con el mes de junio y con la figura de Juno, diosa del matrimonio y la fertilidad.

Más allá de esta correspondencia tradicional, resulta igualmente sugerente pensar la relación entre Géminis, junio y otro arcano: El Sol.

En el Tarot de Marsella, la carta del Sol muestra a dos niños que juegan y se tocan, una imagen que remite de forma clara a la iconografía medieval y renacentista del signo de Géminis, representado como dos gemelos. Esta carta se vincula, además, con el verano, el calor y la luz solar, y en el esquema del tarot se asocia al solsticio de verano, que tiene lugar precisamente en el mes de junio.

En esta imagen convergen varios elementos: los gemini, la infancia, el juego, la luz, el calor y la expansión de la vida. No es casual que el mes de junio esté también relacionado etimológicamente con la juventud. El Diccionario de autoridades (1734) recoge una explicación según la cual el mes habría sido dedicado a los juniores del pueblo, es decir, a los más jóvenes. Junior, del latín iunior, comparte raíz con el nombre de junio y refuerza esta asociación con lo joven, lo vital y lo naciente.

De este modo, la carta del Sol reúne de forma clara los significados propios de Géminis y del mes de junio: la dualidad, el juego, el carácter infantil, la unión y la vitalidad. La presencia del Sol ratifica la relación con la estación estival y con el carácter festivo, luminoso y fértil de esta época del año.

Por ello, junto a la carta de Los Enamorados, propongo pensar también en El Sol como un arcano especialmente afín al mes de junio: una carta que expresa, desde la imagen y el símbolo, el momento del año en que la luz alcanza su máxima plenitud.